Y ¿cómo se continua cuando el límite de lo absurdo
se ha desbordado tanto que nos hemos ahogado?
Mi prima me dice "pero si tú sabes nadar, que yo te he visto"
pues será el miedo a las profundidades...
Claro que lo es, miedo y una falta de amor propio de tres pares de cojones,
que diría alguien.
Eso, exceso de humo y un panorama circundante menos atractivo
que los payasos de un circo.
Ah, que si lo visualizo todo llega, me cuentan mientras me lo creo.
Venga va, visualicemos esa frecuencia del Universo.
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jueves, 8 de mayo de 2014
sábado, 26 de abril de 2014
(post) Día del Libro
Poco importa que hoy no sea 23 de abril,
porque yo celebro el día del libro todo el año,
regalandolos, oliendolos, dedicandolos, recomendandolos,
Como los libros que esta tarde se han lanzado a mís manos
desde sus estantes. Los esperaba hace tiempo.
Abro la primera página sonriendo
mientras leo una cita de André Malraux :
"Todo hombre se parece a su dolor".
Poco a poco yo he tenido la suerte de reconocerme en el mío,
gracias al dolor que he vivido soy la que soy.
Empecé a escribir con la muerte temprana
y a leer después del primer amor.
Y miro hacía atrás y, en cada fotografía del pasado,
dibujo una sonrisa con hilo amarillo
simbolizando la energía que une a todas esas niñas.
Es tiempo de cerezas, decían,
es tiempo de saborearlas mientras sigo leyendo y escribiendo
que es lo que verdaderamente me entusiasma
lo haga bien mal o regular.
porque yo celebro el día del libro todo el año,
como tantos otros mortales.
Lo celebro leyendo, comprandolos,intercambiandolos,regalandolos, oliendolos, dedicandolos, recomendandolos,
intuyendolos...
Como los libros que esta tarde se han lanzado a mís manos
desde sus estantes. Los esperaba hace tiempo.
Abro la primera página sonriendo
mientras leo una cita de André Malraux :
"Todo hombre se parece a su dolor".
Poco a poco yo he tenido la suerte de reconocerme en el mío,
gracias al dolor que he vivido soy la que soy.
Empecé a escribir con la muerte temprana
y a leer después del primer amor.
Y miro hacía atrás y, en cada fotografía del pasado,
dibujo una sonrisa con hilo amarillo
simbolizando la energía que une a todas esas niñas.
Es tiempo de cerezas, decían,
es tiempo de saborearlas mientras sigo leyendo y escribiendo
que es lo que verdaderamente me entusiasma
lo haga bien mal o regular.
martes, 7 de enero de 2014
El Mundo Amarillo
Bueno amigos, la función navideña ha terminado.
Y en mi caso lo ha hecho por todo lo alto.
Trabajando, sin resaca y con agujetas pero solo en los abdominales.
Las risas fueron muchas.
¿Acaso no es buen principio de año?
Y para rematar los Reyes Majos trajeron corazones de papel.
Hay quien se quedó sin él
pero yo tengo unos cuantos.
Corazones enamorados desde siempre, unos ilusionándose con o sin éxito,
alguno muy curioso, muchos repartidos por el mundo, entre ellos,
dos en Madrid, uno cicatrizando y otro a punto de sangrar,
otros por el sur suspirando y puede que incluso alguno más allá de los pirineos.
Tengo unos cuantos corazones porque el mío cada vez se ensancha más,
como la tierra castellana en la que habito, gracias a mi mundo amarillo.
Así es, ese mundo mágico del que nos habla Albert Espinosa.
Ese guionista optimista que, tras pasar 14 años de su vida entre hospitales
luchando con el cáncer mano a mano,
ve la vida con otros ojos y nos los muestra en 23 consejos.
Un mundo compuesto por todas esas personas, que modifican tu visión del mundo,
sean cercanas o lejanas, conocidas o no, pero que van directas al corazón.
Yo tengo varios corazones amarillos, uno de ellos mi adorada Celia,
precisamente este libro me lo regaló ella.
Altamente recomendable, sin ser un alarde de la literatura, sin ser de autoayuda,
este libro cura.
Y en mi caso lo ha hecho por todo lo alto.
Trabajando, sin resaca y con agujetas pero solo en los abdominales.
Las risas fueron muchas.
¿Acaso no es buen principio de año?
Y para rematar los Reyes Majos trajeron corazones de papel.
Hay quien se quedó sin él
pero yo tengo unos cuantos.
Corazones enamorados desde siempre, unos ilusionándose con o sin éxito,
alguno muy curioso, muchos repartidos por el mundo, entre ellos,
dos en Madrid, uno cicatrizando y otro a punto de sangrar,
otros por el sur suspirando y puede que incluso alguno más allá de los pirineos.
Tengo unos cuantos corazones porque el mío cada vez se ensancha más,
como la tierra castellana en la que habito, gracias a mi mundo amarillo.
¿ EL MUNDO AMARILLO ? se preguntará alguno.
Así es, ese mundo mágico del que nos habla Albert Espinosa.
Ese guionista optimista que, tras pasar 14 años de su vida entre hospitales
luchando con el cáncer mano a mano,
ve la vida con otros ojos y nos los muestra en 23 consejos.
Un mundo compuesto por todas esas personas, que modifican tu visión del mundo,
sean cercanas o lejanas, conocidas o no, pero que van directas al corazón.
Yo tengo varios corazones amarillos, uno de ellos mi adorada Celia,
precisamente este libro me lo regaló ella.
Altamente recomendable, sin ser un alarde de la literatura, sin ser de autoayuda,
este libro cura.
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